Un invernadero en tu jardín: ¡qué gran idea!

¿Alguna vez te has planteado instalar un invernadero en tu jardín? Ahora que se acerca el invierno sin duda es una opción a tener en cuenta. Un invernadero es una solución muy útil para proteger tus plantas y flores más delicadas del frío intenso, la lluvia, el granizo o el viento invernal. También es un buen refugio contra las plagas típicas de esta época. Y además te permite cultivar especies de climas más cálidos, aumentar la productividad de tus plantas, garantizar la reproducción de los esquejes y alargar o adelantar las estaciones de crecimiento. La función del invernadero es, precisamente,  crear un ambiente controlado  (un microclima) que mantenga unas condiciones óptimas de calor, humedad y luz para que tus plantas y flores crezcan felices, sanas y protegidas del mundo exterior.

Pero antes de decidirte, hay algunas cosas que debes saber para acertar en tu elección. Por ejemplo, qué tipo de invernadero te conviene, qué plantas cultivar en su interior y cómo mantenerlo siempre limpio y aireado.

 

Tipos de invernadero para el jardín

Hay innumerables tipos de invernadero, en función del material, el tamaño, el diseño o las condiciones de temperatura. Aquí te hemos seleccionado los que pueden ser más adecuados para ti.

Antes de empezar, lo primero que debes tener en cuenta es el espacio del que dispones en tu huerto o jardín, y buscar una ubicación ideal, sin sombras de árboles o edificaciones (debe recibir un mínimo de 6 horas de luz al día). Un consejo sobre la orientación: coloca la entrada en posición Norte/Sur y el largo hacia el Oeste/Este, así conseguirás el máximo tiempo de exposición solar.

En función de la temperatura que son capaces de mantener, los invernaderos pueden ser fríos (que pueden tener temperaturas bajo cero, ideales para extender la temporada de crecimiento), templados (temperaturas entre 10 y 18 grados) y calientes (mantienen siempre una temperatura superior a 18 grados, perfectos para especies tropicales).

También se pueden clasificar por la forma o el diseño. El típico invernadero con forma de casita, de vidrio o policarbonato, es el más habitual. Pero hay otros como el invernadero túnel, cubierto con funda de plástico (fácil de montar y desplazar); el adosado, pegado a la pared (ocupa menos espacio y almacena mejor el calor); o el mini invernadero, ideal para terraza o pequeños huertos y jardines.

Y si pensamos en el material de los paneles, aquí la diferencia entre uno y otro tipo de invernadero radica en la eficacia para cumplir su razón de ser (su capacidad aislante), pero también en el coste que supone cada uno. Pueden ser de vidrio (el mejor aislante); de fibra de vidrio (se puede decolorar con el tiempo); de plástico, policarbonato o polietileno de doble capa, anti UV (más económicos); o de acrílico (el más costoso).

En cuanto a la estructura, pueden ser de madera (más estéticos, pero menos duraderos; elige siempre cedro rojo o pino), de acero galvanizado (para invernaderos túnel) o de aluminio (sólido y ligero).

 

Qué plantas puedes cultivar en tu invernadero

En realidad, la variedad de plantas, flores y hortalizas que puedes cultivar o sembrar en un invernadero es infinita. Todo depende del espacio que tengas y del uso que le quieras dar: trasplantar, reproducir esquejes, proteger del invierno, adelantar el cultivo, alargar el periodo de crecimiento, plantar especies delicadas o de climas tropicales…

En cualquier caso, lo más recomendable es que lo utilices para proteger ciertas especies que no aguantan bien las heladas o el exceso de agua. Por ejemplo, las plantas crasas o suculentas, procedentes de regiones templadas (crásula, aloe pillansii, echeveria setosa, euphorbia obesa…). Otra planta que debe ser protegida durante el invierno es la alegría guineana y muchas especies de flores que agradecerán el calorcito del invernadero y florecerán con todo su esplendor. Es muy adecuado para cultivos de flor cortada, ya que puedes programar la fecha de su floración.

También puedes cultivar un abanico de hierbas aromáticas (especialmente albahaca) y de hortalizas (lechuga, acelga, rúcula, brócoli, cebolla, cebolleta), para montarte un magnífico huerto invernal.

El mantenimiento del invernadero: dos aliados infalibles

Es quizá el único inconveniente de tener un invernadero en el jardín (aparte del coste de los sistemas de aireación y calefacción, si los tienes): que exige cuidado y atención, un mantenimiento constante para que cumpla correctamente su función. Estos son los principales cuidados que debes tener en cuenta:

Humedad: es fundamental mantener la humedad relativa del aire entre el 45% y el 60%. Si es menor las plantas se pueden secar y si es superior podrían aparecer plagas y hongos.

Ventilación: imprescindible para renovar el aire y descender la temperatura del interior cuando el calor sea excesivo. Una hora diaria evitará un exceso de humedad ambiental y mejorará la calidad del aire dentro del invernadero.

Luminosidad: como ya hemos dicho, no menos de seis horas diarias de luz directa del sol.

Riego: es uno de los puntos más delicados, que hay que controlar muy bien. Esto es debido a que el propio invernadero no deja escapar la humedad de las plantas y un exceso de riego puede ser perjudicial para ellas. Lo mismo si nos quedamos cortos: en los días calurosos el efecto invernadero puede generar una sequedad letal.

Plagas: controlar las plagas es esencial en un ambiente tan propicio para ellas. Lo mejor, como siempre, es prevenir. Para ello cuentas con un aliado infalible: los pulverizadores STIHL, el arma más eficaz para combatirlos. Perfecto para pulverizar sin esfuerzo y cómodamente insecticidas y fungicidas de amplio espectro. Y también para complementar el riego de las plantas del invernadero, aplicando una lluvia fina, suave y completa a las hojas y flores para mantenerlas bien hidratadas.

 

Limpieza: lo mismo que en el jardín, la limpieza del invernadero es una tarea fundamental. No sólo por una cuestión de estética o de orden, también por la salud de las plantas. El suelo, las macetas, las herramientas, la estructura y, sobre todo, las cubiertas o paneles: mantenerlas limpias es indispensable para que entre la luz del sol con toda su energía. Y para realizar esa tarea sin esfuerzo, con la máxima eficacia y además ahorrando hasta un 80% de agua tienes tu otro aliado infalible: las hidrolimpiadoras STIHL. Gracias a la fuerza del agua a presión y a sus múltiples accesorios, la suciedad más incrustada desaparece rápidamente de cualquier superficie o rincón, por muy inaccesible que parezca.

 

Ventajas de tener un invernadero en tu jardín

Por resumir todo lo que hemos visto, estas son las ventajas que te aporta tener un invernadero en tu jardín, en tu huerto o donde lo quieras tener:

-Te permite cultivar un huerto de invierno (o en cualquier época) más productivo y eficiente.

-Garantiza el éxito de esquejes, semilleros y trasplantes.

-Tendrás flores frescas todo el año. Incluso podrás elegir cuándo florecen.

-Te permite cultivar plantas  de toda especie, incluidas las más delicadas o de climas tropicales.

-Protege tus plantas y flores de plagas y de otros visitantes indeseados (ratones, ardillas, conejos…).

 

Y, además,  te proporciona un lugar donde desconectar del mundo y seguir disfrutando de tu afición favorita también en invierno. Un espacio donde cuidar de tus plantas, de tus flores, de tu huerto sin importar que llueva, nieve o haga un frío helador. ¿Cómo lo ves?

 

 

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