Los mejores consejos para una barbacoa perfecta

Una de las actividades veraniegas por excelencia es la barbacoa. A los buenos anfitriones les encanta reunir en su jardín a familiares y amigos alrededor de una suculenta parrillada, ya sea de carnes, pescado o verduras… o un poco de todo. Pero no es fácil hacer una buena barbacoa, los expertos lo saben; hay que planificarla bien, hay que tener paciencia y buena mano, hay que trabajar de lo lindo (disfrutando, eso sí) y, sobre todo, hay que elegir bien a los aliados.

Lo primero, como siempre, es tener el jardín impecable. Todo perfectamente organizado. El espacio tiene que estar bonito y ordenado; las mesas y sillas, listas; las flores y plantas, relucientes; los juguetes, recogidos; las sombrillas o toldos, preparados… Y el césped, bien cortado. ¿Que no tienes tiempo? ¿Que te queda mucho por organizar? ¿Que no me estreses? No te preocupes, aquí entra en juego tu primer aliado: el nuevo robot cortacésped de batería de STIHL.

 

Deja que el robot cortacésped iMOW haga el trabajo duro

Mientras tú te dedicas a preparar tu gran barbacoa, el iMOW cuida y corta el césped de forma automática. Sólo tienes que programarlo -de forma muy sencilla- y él solo se encargará de cortar la hierba en cada rincón de tu jardín, de manera impecable y totalmente silenciosa. Tiene una gran autonomía y puede con cuestas de hasta 45% de inclinación. Cuando finaliza el trabajo o la batería necesita recarga, regresa automáticamente a su estación de carga, y luego vuelta al trabajo hasta que finalice su tarea. Así de fácil. Así de cómodo.

Todo bien preparado con antelación. Y tú, relajado

No es cuestión de que te pille el toro, ¿verdad? Así que un buen rato antes de que empiecen a llegar tus invitados (siempre se adelanta alguno, lo sabes) debes tener preparado todo el material (cuchillos, pinzas, espátula, bandejas o tablas de madera, cerveza fría…) y, por supuesto, la comida. Toda ordenada y lista para saltar a las brasas.  Es fundamental que la saques de la nevera con al menos un par de horas de antelación, para que se vaya atemperando (si ponemos en el fuego la carne o el pescado recién salidos de la nevera se van a pegar a la parrilla). Lo ideal, que antes de que llegue el invitado adelantado tú ya estés disfrutando tranquilamente de una cerveza helada.

 

En la brasa está la clave de todo lo demás

Así de importante es elegir bien el combustible de tu barbacoa o parrilla. Todo –el sabor, el punto, el control del tiempo- depende de la calidad de la brasa. Y de cómo la enciendes y la mantienes en su estado perfecto de temperatura. Para empezar, huye del carbón vegetal de baja calidad: si es barato, lo normal es que no sea bueno (que no se encienda bien o se consuma muy deprisa); nunca carbón de maderas blandas, como el eucalipto. Tienes que buscar un combustible que genere buena brasa y que sea duradera. El mejor, y además muy fácil de encontrar, el carbón de encina, que tiene gran poder calórico; y preferiblemente si los trozos son grandes: hará mejor brasa.

Otra opción es usar directamente leña, en lugar de carbón. Esto requiere más tiempo, claro, pero una buena leña hace muy buena brasa. Como excepción, el sarmiento –la madrera de las vides- genera en poco tiempo una brasa buena y potente, aunque breve. También puedes combinar el sarmiento con carbón, mantendrá sus aromas y durará más tiempo.

Cómo encender la barbacoa sin complicarte

Una vez elegido el combustible, ahora toca encenderlo. Es recomendable evitar las pastillas de encendido o líquido inflamable, ya que dejan un olor a químico que estropea el sabor. En su lugar, puedes usar una caja de frutas, piñas secas o ramitas. Un consejo: deja que respire la llama, no la ahogues poniendo demasiadas cosas encima.

La brasa se halla en su punto cuando está toda incandescente y de un color gris blanquecino. También es muy importante mantenerla en ese punto perfecto, para lo que necesitarás el atizador; otro aliado muy valioso del buen parrillero, que te ayudará a remover las brasas para mantener el fuego homogéneo y evitar que se generen llamas.

Y no olvides empezar a preparar las brasas con tiempo suficiente, antes de que lleguen tus invitados.

 

En la variedad está el gusto, también para tu barbacoa

A estas alturas no te vamos a contar qué puedes cocinar en tu parrilla o barbacoa. Dependerá mucho de tus preferencias y de los gustos de tus invitados. Nuestro consejo es que aproveches para hacer un menú variado, más allá del colesterol. Además de embutidos y carnes (debes controlar bien la grasa que suelta), puedes preparar todo tipo de pescados, blancos y azules (lubina, rape, besugo, marisco, bonito…) y una infinidad de verduras (calabacín, berenjena, setas, pimientos, espárragos trigueros, patatas, tomates…). Incluso ciertas frutas asadas, como la sandía, el plátano, la manzana o el melocotón, son el postre ideal. Todo lo que imagines está delicioso cocinado a la brasa. Eso sí, recuerda que cada alimento tiene su tiempo.

Unos consejos que siempre vienen bien

-No pongas sal en la carne antes de asarla: perderá sus jugos y quedará seca por dentro.

-A la hora de servir, es preferible la tabla de madera: mantiene mejor el calor que la bandeja metálica.

-La parrilla debe estar a unos 10 cm de las brasas, para que la comida se haga poco a poco.

-Huye de las barbacoas baratas. La calidad y la estabilidad son importantes.

-La regla de los 7 segundos: coloca tu mano a unos 10 cm de la parrilla, y si a los 7 segundos te empieza a quemar, es que la brasa está lista.

-Deja que la comida caramelice bien, sin marearla; dale una sola vuelta, en el momento preciso.

-Siempre es mejor quedarse corto que pasarse de muy hecho. Un producto sobrecocinado se queda seco y ya no tiene remedio.

-Sé muy prudente con las brasas. El fuego no puede dejarse nunca solo y destapado. Sobre todo en verano, hay que extremar las precauciones para evitar incendios por una imprudencia (una simple chispa).

 

¿Limpiar la barbacoa fácil y rápido? Usa la hidrolimpiadora

Mantener bien limpia la parrilla o barbacoa es muy importante, tanto para cuidarla como para evitar que permanezcan los olores. Puedes pasar un cepillo de alambres mientras esté aún caliente, para quitar los residuos, o puedes optar por una solución más rápida, eficiente y que no requiere esfuerzo: las nuevas hidrolimpiadoras STIHL. Gracias a su tecnología avanzada y sus múltiples accesorios, con este sistema de agua a presión –que incluye dosificador de detergente- ahorras trabajo, tiempo, esfuerzo y agua. La suciedad más incrustada desaparece rápidamente sin dañar la superficie que se esté limpiando, por muy delicada que sea.

Y, no solo la barbacoa, también el coche y las bicis, los muebles del jardín, las puertas, la terraza, las vallas, los caminos de piedra, la piscina… Todo lo que te imagines, en cualquier época del año.

Como ves, otro aliado fundamental para hacerte la vida más fácil y que tú puedas dedicar tu tiempo a disfrutar de tu jardín, de tu barbacoa y de tus invitados. ¡Que aproveche!

 

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