Todo lo que debes saber sobre la resiembra del césped en otoño

Como ya vimos en el post dedicado a la escarificación, la resiembra del césped es una de las tareas imprescindibles para realizar en otoño si quieres tener un césped sano, homogéneo y bonito durante el invierno. Y bien preparado para recibir a la primavera. Es normal que en esta época el césped natural de tu jardín tenga calvas y zonas que hayan sufrido mayor desgaste y estén más despobladas, amarillentas o ralas.

Resembrar esas zonas castigadas es la opción más sencilla, económica y rápida. Lo puedes hacer tú perfectamente y tendrás resultados en una o dos semanas.

Antes de empezar la tarea de restaurar el césped de tu jardín, lo primero es conocer los motivos de ese deterioro: un tránsito o uso intensivo, sequía, abundancia de malas hierbas, exceso de sombra, aparición de hongos o musgo, acumulación de hojas sobre el césped, encharcamiento… Identificar las causas te ayudará a prevenirlas en el futuro.

 

Cuándo realizar la resiembra del césped

Como todo en la vida –y especialmente en el jardín- elegir el momento adecuado para cada labor es fundamental. La resiembra no es una excepción. Aunque depende del clima de cada región, en general la época ideal es el otoño,  pues durante esta etapa el césped desarrolla más sus raíces; también es buena época la primavera, a partir de mediados de marzo y –muy importante- antes de que lleguen los primeros calores intensos.

Además, a la hora de resembrar conviene tener en cuenta qué porcentaje de césped queda “vivo” en una zona. Si es menos de la mitad, entonces lo más recomendable es quitarlo todo y sembrar de nuevo en esa área.

 

Cómo resembrar el césped, paso a paso

Lo primero, como ya te explicamos anteriormente, es escarificar el terreno. Esto es, dejarlo bien cortado, limpio de restos orgánicos (hojas, ramas secas, etc.) y listo para alojar bajo la superficie las semillas de la resiembra.

Una vez está preparado el césped, esparce la semilla de manera homogénea y siguiendo las indicaciones de proporción del fabricante. Puedes hacerlo manualmente (para pequeñas superficies) o con una máquina sembradora (repartidor centrífugo o de gravedad, abonadora).

La cantidad de semilla en la resiembra es siempre mayor que en la siembra (y si es de forma manual, aún más); esto se debe a que al sembrar sobre césped ya existente lo normal es que se pierdan muchas semillas en el proceso de germinación.

Luego rastrilla ligeramente la zona para que las semillas queden bien enterradas y aplica una fina capa de mantillo o recebo. Además, puedes apisonar suavemente la tierra con una pala o un rulo para asegurar que las semillas están en contacto con la tierra y protegidas de pájaros e insectos.

A continuación, fertiliza la zona resembrada con un fertilizante de alto contenido en fósforo, ideal para nutrir las raíces y ayudar a su desarrollo.

Por último, riega con frecuencia (dos o tres veces al día) y con baja intensidad (modo lluvia fina), sin dejar que se seque el suelo durante la germinación, pero teniendo mucho cuidado para que no quede encharcado. Conforme el césped vaya creciendo, ve regando con menor frecuencia y mayor intensidad.

Cuando el césped alcance una altura de 10 cm aproximadamente ya podremos hacer el primer corte.

 

La semilla más adecuada para la resiembra

En principio, la semilla que utilices para la resiembra debería coincidir con la especie que ya tienes sembrada. Esto te asegura que el color y el aspecto sean más homogéneos.

Pero también puedes utilizar otras variedades, generalmente una mezcla de semillas especialmente preparadas para este proceso de resiembra. Tu elección también dependerá del uso que le vayas a dar al césped y del clima. Incluso hay semillas preparadas para que germinen en la superficie, recubiertas con una capa protectora y nutriente, de modo que ni siquiera hay necesidad de enterrarlas.

En general, la especie más utilizada en la tarea de resiembra es ray-grass inglés, que está perfectamente adaptada a nuestro clima, es de fácil implantación, muy resistente y de rápido crecimiento. También hay semillas específicas para zonas sombreadas u orientadas al norte.

En cualquier caso, déjate asesorar por tu proveedor de confianza.

Un último consejo

En aproximadamente diez días (o antes incluso) tendrás ya resultados visibles. Eso sí, es fundamental que cumplas dos reglas imprescindibles: no pisar la zona resembrada durante la germinación y evitar a toda costa los encharcamientos.

¡Feliz otoño!

 

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