Huertos urbanos: buenos para la ciudad, buenos para ti y buenos para todos

Hace un par años, la alcaldía de París aprobó una ley que permitía a cualquier ciudadano cultivar comida sana y sostenible en cualquier rincón de la ciudad. La idea era contribuir a reverdecer la ciudad y potenciar la agricultura urbana, sembrar de huertos desde casas, oficinas, azoteas y fachadas, hasta jardines públicos e incluso las jardineras de los árboles. Las únicas condiciones, además del permiso correspondiente, eran utilizar métodos sostenibles (nada de pesticidas), el compromiso de mantener en buenas condiciones los huertos y que éstos mejorasen la estética de la ciudad. A partir de ahí, los nuevos horticultores parisinos podían ser todo lo creativos e innovadores que quisieran, y convertir París en una ciudad más verde, más saludable y más habitable.

Tú también puedes ser un horticultor urbano

Pero París no es la única ciudad que ha promovido estos últimos años la agricultura sostenible en los espacios públicos. Madrid, por ejemplo, cuenta con más de 50 huertos urbanos comunitarios en solares y zonas verdes, a los que se sumarán otros muchos en los próximos años. Y lo mismo en más de 300 municipios de toda España, donde han “crecido” miles de nuevos huertos urbanos en los que poder practicar esta actividad tan útil, diferente, desestresante, divertida y productiva.

Es una tendencia imparable. E irresistible para los ayuntamientos. Una combinación perfecta de espacios verdes y sostenibles, actividades de ocio comunitarias (compartidas y participadas por vecinos de todo tipo), sensibilización social (hacia el medio ambiente y el consumo natural) y educación alimentaria (especialmente para los más jóvenes). Y es para todos: mayores, colegios, amas de casa, profesionales, niños pequeños, grupos de amigos, familias, organizaciones vecinales…

Necesitamos un poco de cultura campera

Parece increíble, pero es cierto. Hay niños que no saben de dónde vienen las patatas, si crecen bajo tierra o nacen en los árboles; los hay incluso que no saben que las patatas fritas –las de bolsa- son patatas, o que la leche del tetra brick antes estuvo en una vaca. Y los hay que han llegado a preguntar, en alguna visita escolar a la granja, dónde está el árbol del kétchup.

Hay una preocupante falta de cultura respecto al campo, la nutrición y el origen de los alimentos, sobre todo entre los más jóvenes. Básicamente nos alimentamos de productos procesados y empaquetados sin preocuparnos del sabor, el origen, la autenticidad o la salud.

Y es que los urbanitas vivimos muy lejos de los agricultores. Por eso es necesario apostar por la educación alimentaria y la cultura campera, que van de la mano. Una asignatura que debería ser obligatoria en los colegios y en los hogares. Visitar el campo más a menudo, y también -¿por qué no?- que el campo visite la ciudad. Para sacar nota en esta asignatura, el huerto urbano es una magnífica escuela.

 

En el huerto urbano todo son ventajas y beneficios 

Y es que una agricultura de proximidad y ecológica es buena para todos. Los huertos urbanos, ya sean comunitarios o personales, aportan a la sociedad múltiples beneficios:

-Son una vía de contacto directo con el campo y la naturaleza

-Son fáciles de mantener y accesibles para todo el mundo

-Mejoran el paisaje urbano (menos solares vacíos y más espacios verdes)

-Fomentna la agricultura ecológica y, por tanto, la cultura ecológica

-Establecen un lazo de unión de la ciudad con el campo y con la tradición agrícola

-Conciencian sobre el reciclaje y uso de los residuos (los restos vegetales se compostan in situ)

-Es una actividad enormemente didáctica para niños y adolescentes urbanitas

-Es también una actividad de ocio ideal para realizar en familia (unión intergeneracional)

-Aportan beneficios terapéuticos y sociales. Y hasta económicos (autoconsumo)

-Ayudan a mitigar la contaminación en la ciudad, creando cinturones verdes

-Es un ejercicio físico ideal para los más mayores

Qué puedes cultivar este otoño en tu huerto urbano

Ya que estamos, si te vas a lanzar tú también a esta moda tan saludable, lo primero es saber qué tienes que cultivar en esta época del año para que tu huerto te dé luego la mejor cosecha.

Las hortalizas ideales para el otoño, si vas a cultivar a partir de plantón, son lechuga, brócoli, patatas, coliflor, coles de Bruselas, repollo, apio, rábano, puerros, cebollas y alcachofas. Todas ellas aguantan bien el frío del invierno, mientras no haya fuertes heladas.

Y si vas a sembrar directamente en el terreno, tienes mucha variedad donde elegir: escarolas, rábanos, nabos, zanahorias, remolachas, espinacas, acelgas, guisantes, habas y es también la época idónea de sembrar abono verde.

Ya lo sabes. si tienes en tu barrio un huerto urbano comunitario, ¡a por ello! Y si no, siempre lo puedes crear en la azotea, la terraza o cualquier rincón adecuado de tu casa. Todo es ponerse.

 

 

 

0/5 (0 Reviews)

Sé el primero en comentar

¿Tienes algún comentario?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*