El árbol del membrillo. Una deliciosa joya en tu jardín

El membrillo es un árbol muy especial que va a hacer las delicias de tu jardín. Por muchas razones: es una planta muy decorativa, tanto por sus dorados frutos como por sus preciosas flores; tiene el tamaño ideal para todo tipo de jardines, también los pequeños; es poco exigente con el clima y el suelo y requiere un mantenimiento muy básico; posee propiedades beneficiosas para la salud; y es ideal para la elaboración de exquisitos postres. Ah, y hasta tiene su propia película.

¿Quieres conocerlo? Pues aquí te contamos todo lo que necesitas saber para cuidarlo, disfrutarlo y saborearlo.

 

Características del árbol del membrillo

También conocido como membrillo o membrillero (su nombre científico es Cydonia oblonga), se trata de una planta caducifolia perteneciente a la familia de las rosáceas, originaria de Asia y con muchos siglos de historia. Puede alcanzar los seis metros de altura, tiene un tronco tortuoso de corteza lisa, y una copa irregular que se puede dejar crecer libremente o podar para darle forma de seto. Sus frutos, muy característicos, son de color amarillo-dorado y corteza áspera y cada primavera nos alegra la vista con sus preciosas y aromáticas flores de color rosáceo.

Por eso, aunque es famoso especialmente por sus frutos, el membrillero es también un fantástico árbol ornamental.

Cuidados del membrillero

Es un árbol muy agradecido, poco exigente y versátil. Resistente y rústico. Se adapta con facilidad a cualquier clima, sobre todo climas templados con inviernos largos. Resiste muy bien al frío –aunque se resiente de las heladas fuertes- y lo único que requiere es un lugar bien aireado y luminoso (le encanta la luz del sol).

También se desarrolla perfectamente en cualquier tipo de suelos, ya sean fértiles o con pocos nutrientes, aunque prefiere la tierra arcillosa, húmeda, con buen drenaje y un pH ligeramente ácido.

Es un árbol resistente a la sequía, por lo que generalmente requiere poco riego (salvo en las épocas más calurosas). Una vez a la semana es suficiente. Lo importante es que el suelo drene adecuadamente. Y un consejo: riégalo alrededor del tronco, ya que sus raíces crecen más horizontales que verticales.

En cuanto a la poda, el membrillero desarrolla una copa irregular si no se mantiene a raya. Así que deberás despuntar durante la época de formación; de esta forma ayudas al crecimiento de la planta pero mantienes el equilibrio del árbol. Y cuando comiencen a aparecer los frutos, lo mejor es una sencilla poda de mantenimiento, eliminando las ramas deterioradas y las que rompan la estética o el equilibrio de la copa. Es un árbol tan versátil que puedes incluso darle forma de seto.

No es un árbol muy propenso a las plagas y enfermedades, pero sí conviene tenerlo vigilado. Sobre todo puede verse afectado por los pulgones (se alimentan de la savia de sus ramas), los homópteros (se alojan en la corteza e impiden la circulación de la savia) y hongos como la mancha de la hoja (causada por el exceso de humedad) o la mancha en ojo (que afecta a las hojas y al fruto).

El fruto del membrillo

Sin duda la estrella del membrillero es su fruto dorado. En general no es muy apetecible para comerlo crudo, debido a su sabor agrio y su dura pulpa, pero sí para elaborar toda clase de deliciosos y dulces postres: mermelada, jalea, carne de membrillo, pudin… Además, es un fruto muy saludable, que ofrece no pocas propiedades medicinales: es astringente, digestivo, expectorante y estimulante; y rico en sales minerales y vitaminas.

El momento ideal para recolectar el membrillo es en otoño. En esta época el fruto emana un aroma penetrante y se desprende de su pelusa algodonosa, dejando al descubierto su color amarillo dorado en todo su esplendor. La recolección es manual y se debe realizar con sumo cuidado, procurando no golpear ni dañar los frutos. Si tu intención es almacenarlos durante un tiempo, ten en cuenta que pueden aguantar hasta tres meses, si los guardas adecuadamente. Y si quieres que maduren en el almacenamiento, recoléctalo un par de meses antes y guárdalo en un lugar oscuro.

 

Arte y cine: El sol del membrillo

Como curiosidad, el membrillo es el único árbol que tiene una película dedicada enteramente a él: “El sol del membrillo”, rodada por Víctor Erice y estrenada en 1992. Cuenta la experiencia real del gran artista Antonio López durante el proceso creativo de pintar, durante la época de maduración, el membrillero que había plantado en su jardín. Su obsesión es plasmar la luz otoñal, los rayos de sol filtrándose entre sus hojas y ramas, la textura y el color de los frutos en su momento de máximo esplendor. Una obra artística que aúna cine y pintura con enorme sensibilidad y que ganó varios premios importantes, entre ellos el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes.

Y de postre, una receta casera de dulce de membrillo

¿Preparado para chuparte los dedos? Pues vamos allá. Lo que necesitas:

-2 kg de membrillo (el fruto, tal cual)

-Azúcar

-Agua

  1. Pela los membrillos o lávalos, limpiando y secando bien la piel.
  2. Córtalos en trozos pequeños, ponlos en una cazuela y cúbrelos con agua fría hasta un poco más de la mitad (sin llegar a cubrirlos del todo).
  3. Cuécelos hasta que queden esponjosos. Para comprobar que están blanditos pínchalos con un tenedor.
  4. Deja reposar unos 20-30 minutos y luego pásalo por el pasapurés. Si queda muy espeso, puedes añadir un poco de agua de la cocción.
  5. Una vez tienes tu “puré” de membrillo, añade 800 g de azúcar por cada kilo y deja que cueza a fuego medio.
  6. En cuanto empiece a cocer, baja el fuego al mínimo y lo dejas cociendo. Remuévelo con frecuencia, hasta que veas que ha reducido bastante y se empieza a desprender de los laterales de la cazuela. Para comprobar si está hecho, coge un poco con una cucharilla, colócalo en un plato y deja que se enfríe. Si al tocarlo se desprende sin dificultad del plato, es que está hecho.
  7. Por último, retíralo del fuego, viértelo en tarros de cristal o en cuencos y déjalo reposar un día o dos.

¡Y tu dulce manjar ya estará listo para que lo saborees de mil deliciosas maneras!

Ah, y mil gracias a Pilar Sacristán por revelarnos su receta secreta. Un beso desde Jardineamos.

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